NUESTROS VALORES

Nuestra Confesion

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Somos creación de un Dios trino Padre, Hijo y Espíritu Santo, hechos a su imagen y semejanza (Gen 1:26-30), para su gloria (Is 43:7) (Efe 1:6). El pecado rompió nuestra relación con Dios, nuestra naturaleza caída nos impide reflejar su gloria (Sal 5:4). No hay nada que podamos hacer para restaurar esta relación rota. Debido a nuestra educación religiosa, podríamos pensar que podemos ganar una buena reputación con Dios a través de buenas obras, pero la palabra de Dios dice lo contrario (Is 64:6). Dios es un juez justo, por lo tanto, castiga a los pecadores. En su misericordia, nos proporciona una manera de restaurar la relación rota entre Él y nosotros. Dios envió a su hijo, Jesucristo, a vivir en medio de nosotros como hombre, perfectamente obediente a su voluntad hasta morir en la cruz. Por su vida perfecta y su muerte sustitutiva, somos salvos de la ira de Dios y de su justo castigo (Efe 2:8-9). Su resurrección es prueba del poder de Dios, venciendo al pecado, venció a la muerte y nos promete vida eterna (Hc 1:3-7) (Efe 1:20-23). Por la gracia soberana de Dios, son salvos quienes reciben a Cristo por la fe. Por la gracia mediante la fe, nos declaramos inocentes delante de Dios y podemos disfrutar de su comunión. El Señor llama a pecadores como tú y yo, espiritualmente hambrientos y sedientos, para venir a él (Efe 2:4-7). Dios nos salva para servirle y dar frutos para su gloria (Jn 12:27-28) (Efe 1:12-14). Creemos En el señorío de Cristo. Este es el principio rector y fundamental de la fe cristiana (1 Pedro 2:7), la piedra angular de toda la doctrina bíblica. .

Quienes Somos

Somos una comunidad de gracia, fe y transformación, que cree en la obra redentora de Cristo por nosotros, que nos da una nueva identidad, nos inserta en la familia de Dios y nos da crecimiento en su conocimiento (Efe: 1:4-5, 8-12), procuramos relacionarnos a través de valores bíblicos, establecidos en la palabra de Dios como nuestra ley primaria, entendiendo que no son negociables (Josué 1:8), movidos por su amor, y comprendiendo nuestra incapacidad propia delante de Dios para cumplirla a cabalidad (ROM 3:8-10) y su poder para sostenernos, restaurarnos y transformarnos (Efe 2:1-5). Creemos que el modelo fiel del liderazgo se encuentra en Jesucristo; en su amor y obediencia al Padre reflejados en una actitud de servicio y sacrificio hacia la humanidad (Efe: 4:13). Buscamos cumplir con la gran comisión; predicar y enseñar la palabra de Dios de forma contextual, bíblica, ungida, fiel y práctica (Mt 28:19-20), confiamos en el poder transformador de la palabra de Dios y en su capacidad de moldear el corazón de las personas que son expuestas a Ella (Heb 4:12), procurando hacer discípulos de Jesucristo y bautizándolos, tal como nos lo ha mandado El Señor.   Somos la familia de Dios, adoptados como hijos suyos mediante la sangre de Cristo, su muerte y resurrección (Efe 1:5). Creemos en su obra santificadora en su pueblo redimido, en la transformación individual, familiar y social de cada discípulo, sobre la base del conocimiento de Dios a través de su palabra y su espíritu (ROM 12:2). Somos una comunidad familiar que cree en una misión integral como lo plasma Hechos 2: 44-47, procurando servir a las personas en todas sus necesidades. Procuramos la transparencia e integridad financieras, tomando como base la palabra de Dios, procurando el estricto control administrativo, obligatoriedad en la rendición de cuentas, un conocimiento y enseñanza de la mayordomía cristiana. .

NUESTRO LEMA: CREEER, PERTENECER Y CRECER EN LA GRACIA DE CRISTO

  • Somos una comunidad de gracia, alentada a creer todas las promesas del Evangelio y pertenecer a la familia de Dios en Cristo; unificada, empoderada y comisionada por El, quien es el que nos da crecimiento espiritual.
  • GRACIA:
  • G gratitud
  • R respeto
  • A amor autentico
  • C comunidad
  • I integridad
  • A aprendizaje continuo

Nuestra Mision

VIDA ABUNDANTE existe para glorificar a Dios, predicando el Evangelio, haciendo discípulos de Jesucristo que son transformados por su amor en creyentes auténticos del Evangelio, miembros de la familia de Dios y discipuladores comprometidos con la gran comisión (Mt 28:19-20).

Nuestra Vision

Bendecir a nuestra nación con la proclamación fiel del Evangelio de Jesucristo (Gal 1:8), esforzándonos por vivir intencionalmente amando a cada hombre, mujer y niño (Mt 22:39), enseñando y protegiendo el Evangelio (Gal 1:6-8), llamando a cada persona a creer en la obra de Cristo y pertenecer a la familia de Dios por la fe en su Evangelio (Gal 2:16), discípulando al pueblo de Dios con el evangelio en un contexto relacional (Hc 2:1, 44-47), motivando a su pueblo a buscar intimidad con Dios Padre a través de la dependencia diaria de él en la oración, procurando conocerlo a través de su palabra (Jn 15:5), pidiendo su discernimiento para vivir una vida de discipulado en lo cotidiano, fortalecidos por el Espíritu Santo (Rom 12-2), comprometidos a compartir el Evangelio con otros (Mt 28:19-20), entendiendo los dones espirituales y la misión de ser enviados para servir a los demás en consecuencia (1ra Cor 1, 4-7), administrando nuestras vidas y bienes sabiamente para la gloria de Dios, como un fruto de nuestra fe, a través de servicio sacrificial y generoso y alegre, dando a los necesitados (Santiago 2:18).

Nuestro Distintivo y Compromiso

Nuestro Ministerio se basa en glorificar a Dios, centrado en el Evangelio de Jesucristo, siendo misioneros conducidos, discipulando, con el anhelo de transformar personas que muestren los resultados del discipulado bíblico y lo reproduzcan. Glorificar a Dios – nos comprometemos a conocer a Dios, adorar a Dios y ser dirigido por Dios. Centrada en el Evangelio de Jesucristo – nos comprometemos a abrazar, aplicar y proclamar el Evangelio de Jesucristo. Misioneros conducidos – nos comprometemos a abrazar la misión de Dios, entendiendo que sus exigencias y nuestro rol como como embajadores misionales. Hacer discípulos – nos comprometemos a conducir a otras personas a conocer, aceptar y obedecer a Cristo.

Nuestra Meta

A menudo se mide la madurez de una iglesia por métricas que son anti bíblicas. Métricas como presupuestos, edificios y personas. VIDA ABUNDANTE tiene otros criterios de para evaluar la madurez espiritual. Estamos llamados a ser discípulos y hacer discípulos, nuestra métrica de éxito y resultados tiene poco que ver con números o posesiones materiales y mucho que ver con el corazón de aquellos que se llaman discípulos en la iglesia. Intimidad con Dios – un conocimiento detallado y la comprensión del corazón de Dios y las acciones que provienen de él es nuestro mayor tesoro. Fruto del espíritu – la presencia de la acción del Espíritu Santo en la vida de la iglesia que demuestra el carácter de Dios y distingue a su gente de un mundo incrédulo. Mayordomía de la vida – que todo lo que Dios nos confía sea usado fielmente para reflejar su gloria. Misión personal – descubrir y cumplir con nuestros propósitos de Dios en la congregación y en nuestra comunidad. Historia de la gracia – abrazar la plenitud del Evangelio y ser transformado por él de tal manera que deseamos vivir y compartir el mensaje de Dios con otros. Es nuestro anhelo asociarnos con otras congregaciones, iglesias y denominaciones que tienen una clara proclamación del Evangelio y sus implicaciones para saturar Nicaragua y el mundo con el Evangelio y sus implicaciones. Anhelamos también apoyar el equipamiento, financiación y envío de hermanos para la plantación de otras iglesias a lo largo de nuestro país para continuar cumpliendo la gran comisión (Hc 11:16-17, Hc 11:21-26). Reconocemos que la madurez cristiana nos conduce a una mayor comprensión y conciencia de la santidad de Dios y de nuestra depravación. Esta realización nos lleva a la dependencia de Dios a través de la persona del Espíritu Santo. Nuestro objetivo no es simplemente obediencia a la palabra de Dios sino tener claro que la fe obra por el amor de Dios que nos lleva a la obediencia. Queremos que cada discípulo se enamore de Jesucristo y de lo que Cristo ha hecho por nosotros. Es buscando el conocimiento de su amor que el espíritu de Dios nos transforma para llegar a ser más como Jesús.